Marejadas en el Caribe, Terremoto en Brasil II

Busco poner mi empeño más limpio, no necesariamente el mayor, al comentar en esta segunda entrega de La Pregunta algo que nos concierne dentro de ese desastre del Brasil de alcances transcontinentales.

En efecto, repito de la primera entrega la alusión que hiciera a una sugestiva inferencia de los querellantes-denunciantes estableciendo una relación de causa-efecto entre los valores remitidos desde el Perú a empresas dominicanas propiedad del genio siniestro del marketing que hoy se encuentra recluido en prisión en su tierra natal y su aplicación a fines que parecieron entonces inconcebibles.

Cité lo siguiente:

Página 14:

“25.  Resulta sintomáticamente coincidente el dinero de Perú con los pagos realizados por el Gobierno dominicano a las empresas de JOAO CERQUEIRA DE SANTANA FILHO: los movimientos de dinero ocurrieron en los meses en que se realizaron los procesos internos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para elegir a los nuevos miembros del Comité Central, específicamente su elección interna fue el 12 de enero de 2014; esa fecha marca el punto de inicio del plan reeleccionista de Danilo Medina Sánchez, quien, luego de haber tomado el control del partido, inició la campaña de descrédito del anterior del expresidente Leonel Fernández Reyna, vinculándolo al narcotraficante Quirino Paulino, imputación que lo descalificó como candidato presidencial para el 2016; y posteriormente, en junio de 2015, se ejecutó la expedita reforma constitucional que lo habilitó para reelegirse.”

 “26.  Todos estos pagos nos han permitido identificar cómo se realizaba el flujo del dinero del entramado mafioso ODEBRECHT y su asociación de malhechores para influir en los procesos electorales de la República Dominicana, atentado contra la soberanía nacional.  El gráfico debajo explica la ruta del dinero dominicano en los sobornos de ODEBRECHT, detallando cómo esa empresa realizó los aportes ilegales e ilícitos a la campaña de Danilo Medina Sánchez y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD):

En ese aspecto me permití afirmar que podría estar en esa inferencia acusatoria el “páncreas del organismo probatorio”.

En verdad, ¿qué queremos señalar a veces los viejos penalistas, alegando que puede haber en un expediente determinado una prueba terrible, aunque parezca dormida, inadvertida, denominable como “páncreas”?

Lo que señalamos es que suelen aparecer en un expediente complejo, contenido en centenares o millares de documentos probatorios, afirmaciones extraídas de los mismos, como si fueran una simple expresión y que, no obstante, pasan a ser tan importantes que pueden iluminar y guiar a los demás componentes del voluminoso dossier.

Esto, particularmente cuando se producen los entrecruces de pruebas documentales de distintas épocas con pruebas testimoniales vertidas en otros escenarios y en circunstancias correlativas.

Cuando se observa, por ejemplo, la descripción de esa glándula del organismo humano que es el páncreas y uno se entera de sus cruciales funciones y de los letales resultados de su patología, es cuando cae en cuenta, no sin asombro, de que de ella depende en gran modo la vida, pese a ser tan modesta y anónima su presencia en el organismo, casi como si fuera una simple adherencia apendicular.

Eso mismo ocurre en el expediente penal, con frecuencia, y la habilidad del buen penalista podría consistir, al hacer el diagnóstico y programar el tratamiento del caso, en identificar esa glándula del organismo probatorio, haciendo relucir su importancia tan decisiva como ignorada hasta el momento del hallazgo.

En el plano personal y de familia, vaya ésto como digresión, me ocurrió para mi estremecimiento de siempre, que el páncreas de mi madre falló para privarle de la vida; ahí supe de su delicada inaccesibilidad y de lo mortal que resultaba su quebranto

Pero, volviendo al “caso dominicano” dentro del laberinto conflictivo de la Odebrecht, creo encontrarme en su diagnóstico con una prueba parecida a un páncreas por lo que me he permitido hacer la cita precedente.

Ahora bien, ¿cuál era el contexto que le servía de marco a aquellas actividades, ignoradas entonces, luego sometidas tan severamente al apercibimiento penal acusatorio más espectacular, que en Brasil se ha anticipado como “el fin del mundo?”

En primer lugar, la reelección prohibida que estuvo en la base de todo nuestro infortunio institucional más reciente que constituye un punto de partida multivalente para el análisis.

Para vencer su prohibición se hacía necesario reformar la Constitución.  Y, además, hacerlo sin acudir a la consulta popular del Referéndum.  Montar, asimismo, una campaña colosal de publicidad, puesta en manos del más afamado y reconocido estratega  manejador de campañas políticas de América Latina; el cual tiene por método, según se ha sabido luego, la práctica de desbrozar el camino de escollos y obstáculos para favorecer al candidato que lo sufraga.  Por ello se vio a un expresidente de tres periodos, que afirmaba sentir “vientos favorables a su retorno al poder” en nuevas elecciones, pasar por un verdadero calvario de degradaciones incalificables.

¿Cómo inhabilitar y desechar a ese “detestable exponente” de la política nacional?  Se optó por la más artera y perversa manera de hacerlo, que era la de procurar un hondo descrédito que le llevara a una virtual muerte civil.

Era algo que tendría que hacerse de forma muy personal y puntual, no partidaria, porque de hacerlo de este modo lastimaría votos eventuales en la reelección programada, dado que la víctima de la persecución ostentaba la presidencia del partido de poder y podría, en el mejor de los casos, sumarse a los esfuerzos reeleccionistas, tal como ocurriera en los hechos, según lo concibiera la previsión del “acaudalado santero” del Brasil.

Buscar el favor de un Capo de la droga pareció ser el más atractivo camino; de consiguiente, no importaba que fuera alguien condenado a muchos años de prisión que, al cumplir sólo diez de éstos,  pasaría a ser beneficiario de un tratamiento de regreso triunfal, siempre que acusara al hombre que desde el poder le había extraditado, del cual se declararía una especie de amigo-asociado, acreedor de un préstamo de 200 millones de pesos que alegadamente le había provisto para que pudiera obtener luego un apoyo plebiscitario en elecciones sucesivas.

Se le propondría al Capo, desde luego, la devolución de sus cuantiosos bienes incautados y, además de esto, se le prometió, y al parecer se cumplió en una forma exacta, el pago de esos 200 millones de pesos, no se sabe si como “premio por su delación” en favor del poder, o como un “gesto magnánimo” de éste para proteger al líder moribundo en su honra, así fuera post-morten.

El propio Capo fue el encargado de revelar extrañamente algo que entonces pareció un desvarío.  Le había el gobierno propuesto todo bajo promesa de que le pagaría, en todo caso, los 200 millones de pesos, según se puso de manifiesto cuando un abogado gestionara el cobro de aquel dinero infamante.  Luego sobrevino un espeso y lapidario silencio sobre ese trámite del pago.

Sin embargo, bueno es retener, que cuando surgió aquella modalidad de pago tan sorprendente, se abrieron muchas interrogantes: ¿Cómo hacer para poder pagar una suma tan alta como la prometida al Capo? ¿Proveniente de los fondos del Estado?  No, imposible.  ¿De un “pase de sombrero” entre amigos y contratistas estatales?  Algo difícil, aunque no imposible.

Lo que no se conoció fue que para eso estaba el genio del marketing, Joao Santana, así lo infieren, ahora, los querellantes-denunciantes, dado que tenía, no sólo la fama de vencedor en todas las contiendas electorales que dirigiera, sino la relación económica en su patria común con una inmensa empresa constructora de nombre Odebrecht.  Hoy se sabe que sus ejecutivos están encarcelados junto al propio as de las campañas electorales.

Esa compañía venía, de cierto, trabajando en el país desde hacía mucho tiempo.  Pasó de una administración de gobierno a otra con asombrosa normalidad en el año ‘12 y ya para el año ‘16 podríase entender que invertía en lo que pudiera verse hoy como en su propia reelección como contratista dominante de obras públicas, sobremanera, después de haber resultado beneficiaria en la licitación para la construcción de una mega planta de carbón en la ya legendaria Punta Catalina.

Ahora bien, ocurren cosas que los penalistas llamamos, a veces con cierta ligereza, “La Mano de Dios”: estalló el escándalo mundial y todo se complicó como nadie pudo preverlo.  Entonces, ¿por dónde anda el páncreas de las pruebas en la enmarañada difusión de tantos hechos delictivos?  Los denunciantes-querellantes se encargaron de inferirlo y deducirlo, señalando los fondos allegados desde Perú, según los gráficos de circulación de pagos que insertaron en el documento, navío de la dura queja penal que ha puesto a un Presidente en ejercicio, con tres años pendientes del mandato por cumplir, bajo acusación de naturaleza criminal.

Están convencidos, así lo confiesan de que esos fondos del Perú se usaron para esos y otros fines no menos infames.  Ahora se le puede llamar así, infames, pues cuando el Capo tronaba en sus acusaciones, firmantes de la propia Denuncia-Querella se manifestaban más ofensivos y alborozados que nunca, en procura de ayudar al Capo a “sepultar a aquel nefasto hombre público” en desgracia.

Es más, al Capo se le animó tanto como para decirle, citando a Juan 8:32: “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.  No sin antes haber advertido  mediante pronósticos meteorológicos sombríos que podrían venir rayos, en primer lugar, del expediente criminal del Capo Quirino y luego, otros rayos de la propia oscuridad de la Planta de Punta Catalina.

Así las cosas, ¿cuál es el disturbio de hoy que tanto destruye la seriedad de aquellos que canibalizaran a aquel hombre perseguido y arruinado, en lo que pareció ser el fin de su presencia en el escenario nacional?  Ese hombre que, según alegaron, sólo por un “trágico error del pueblo” llegara a ser tres veces Presidente de la República, que permaneciera callado, sin reacciones manifiestas, como si aguardara que ahora, en una Denuncia-Querella proveniente de uno de los índices más implacables de su destrucción, se viniera a saber quiénes pagaron y dirigieron su aplastamiento, su planeada derrota y su ruina moral para siempre.

Creo que el disturbio que malogra toda honra está en curso y sólo las abismales peripecias de los juicios por venir serán las encargadas de llevar al ánimo público una convicción definitiva acerca de las características de aquella trama.  Especialmente los juicios en el extranjero podrían contener fuentes abundantes para el esclarecimiento de todos estos hechos y circunstancias tan deplorables.

Lo más grave es que no todo está reflejado, porque hay nuevas tareas de demolición en marcha, no sólo del Presidente actual, sino del propio partido, al cual pertenecen paradójicamente ambos líderes.  Es decir, el que alegadamente pagó para destruir al otro y éste, que luego de su silencio prolongado, parece estar sentado a la puerta esperando algún otro cortejo parecido al suyo. Ambos en la misma piragua de incomprensiones.

¿Qué otras cosas pueden estar detrás de todo ésto? ¿Se busca imitar a Francia y su Macrón recién estrenado, que buscan abolir la República de De Gaulle?  No sé, un outsider, le llaman con entusiasmo los litorales de la Geopolítica, que tiene sus soldaditos muy activos en la traición, asombrosamente recibiendo condecoraciones y exaltaciones deslumbrantes que no les dejan medir las dimensiones de sus felonías.

Aguardemos la tercera entrega de La Pregunta a ver los últimos aspectos de la Denuncia-Querella que merecen ser comentados y quizás algo sobre las dos listas de sobornados que amenazan con aparecer, la de Brasil y la de Washington.

 

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One thought on “Marejadas en el Caribe, Terremoto en Brasil II

  1. Despotismo sin ilustración; poder sin conciencia… y traición convenenciera… definen una gestión estructurada para aprovecharse del poder; en donde no hay consideración para nadie y en donde los medio$… justifican cualquier fin.

    Con su accionar Danilo Medina, se constituye hoy por hoy, en una inconveniencia histórica… cual en sus manos pudiera perecer todo el sistema de cosas… (Buenas, y no tan buenas)… que han sustentado a la República Dominicana… dándole en determinados momentos, razones para seguir existiendo.

    “Cualquiera puede ser presidente”… dijeron álguienes por ahí… claro… siempre que de cualquieras… no fuere su accionar… ni contra sus cercanos, ni contra el país… ¡QUE EL SEÑOR NOS AGARRE CONFESADOS!

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